Madrugar siempre tiene su encanto, pero ver amanecer en el campo tiene un sabor especial. Del silencio de la noche se pasa, en un santiamén, al nuevo día lleno de vida. El poder oír las perdices en sus cantos al alba, el ir y venir de cientos de pájaros de sus dormideros a los comederos, el arrullo de las tórtolas y torcaces, te hace sentir el campo de otra manera, incluso huele de forma distinta, con el frescor mañanero.
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Conejo negro |
Ensimismado en este devenir de cosas, comienzan los ruidos, ruidos que te demuestran que el campo está vivo. Luces a lo lejos y algún runrún de un coche, cuyo propietario se ha dormido y llega tarde, te hace “despertar” de tus sueños, sueños que te han llevado a ver un gran cochino entrando en el regazo en el que estas puesto o aquel venado que entra ramoneando en el filo de los olivos. Olivos... joder si estas en la campiña y de conejos, a ver si estamos en lo que estamos.
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Diferencias |
Comienza el rececho y empiezan los tiros en la lejanía. No se como algunos tiran si todavía no se ve nada. Los conejos regresan a sus dormideros después de una larga noche de jarana, de comida y de encame. Noche de amoríos, de peleas, de descubrir nuevos terrenos, de buscar las hiervas más frescas y cuando vuelven a su casa, nosotros los esperamos. Por eso no me gusta mucho esta forma de cazar, se le da poca oportunidad a los conejos, es cazarlos a traición, pero los recuerdos de mis primeros recechos, con mis abuelos, padre y hermano, el vivir el alba en el campo, el frescor, las fragancias y los olores mañaneros que te envuelven, me hacen hacer alguno todas las temporadas.
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Línea balnca en la cara |
Además existe un peligro evidente cuando vas caminando al puesto, ya que otro cazador (de los que disparan si ver) puede estar en el lugar que tú has elegido. Por eso siempre llevo una pequeña linterna, e incluso suelo toser, más por advertir que por necesidad. Ha amanecido y comienza el chanteo. Esta modalidad si me gusta, es más deportiva, te enfrentas al campo tú solo, debes conocer sus encames, hacia donde corren, por donde suelen estar. Debes patear los pastos altos, los pinchos, los rompesacos. Los caillos se te pegan al pantalón y alguno suele llegar a los calcetines, pinchándote en los pies, pero sigues y sigues, antes de que comience el calor. Porque en esta caza se suda lo que caces... y como se suda, al final de la jornada terminas empapado, dejándote en la camiseta la marca del morral o del chaleco.
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Izquierda normal, derecha careto blanco |
Vengo observando últimamente cambios de pigmentación en la piel del conejo. Ayer cacé uno totalmente negro, hoy otra con una raya blanca en la cara, el año pasado uno con un collar blanco en el cuello y parte del cuerpo, o el que abatió Linares también negro.
Collar blanco |
Según Darwin la supervivencia siempre está en manos del más apto, cambios genéticos aleatorios vienen y van dando ventajas a unos y desventajas a otros; ¿quién lo decide? La naturaleza en su infinita sabiduría siempre escoge los cambios favorables. Un grupo de conejos de campo de color blanco en una camada tienen por azares genéticos crías de color pardo y blanco. Después de dos generaciones sus hermanos blancos se ven diezmados por depredadores por ser más vistosos, pero los conejos pardos por ese azar son menos vistosos y sus depredadores no tienen tanto éxito a la hora de cazarlos.
Espalda blanca |
Esto lleva a que los conejos pardos se reproduzcan llevando ese cambio genético a la siguiente generación, mientras que sus hermanos blancos se extinguen, esa es la naturaleza quien sabiamente abre campo o cierra puertas, pero negros, no me lo explico.
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Resultado de un día chateando |
Todavía recuerdo un gran conejo blanco que había en los alrededores de los cortijos de Los Villares, seguramente escapado de algún corral y le hicimos más de un rececho para ver si lo conseguíamos, más por verlo que como trofeo o guiso. Yo llegué a tirarlo, chanteando, una vez y puedo asegurar que aquel conejo pesaría más de tres kilos por su gran tamaño. Era totalmente blanco y corría como el demonio, pero la sorpresa de verlo tan grande, tan blanco y por su astucia, se me fue a criar. Varias veces más intenté dar con él sin conseguirlo. Una vez se nos cruzó en el camino, a mi padre y a mi, cuando íbamos a cazar, montados en el coche y nos sorprendió su rapidez y ligereza a pesar de su tamaño.
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Chanteo |
Bueno...supongo que seran cruzados..y a mi parecer, pierde el encanto al verlos en el campo..de todas formas, el rececho es interesante por lo que tu bien dices...el amanecer en el campo escuchando el canto de los animales, es sin duda una nostalgia interna muy dulce de sentir amando la caza y la naturaleza como nosotros hacemos y sentimos.un fuerte abrazo Juan Eugenio.
ResponderEliminarEl sábado tiré el zorro en el mismo sitio donde me lo cantaste el otro día.
ResponderEliminarSois más malos que arrancaos
ResponderEliminarSiempre que un cazador utiliza el "tiré" quiere decir que se fué.
ResponderEliminarPues una servidora lleva 3 días sin ser tirada. Salió de la zorrera a por tabaco y todavía no ha vuelto. Debe estar muy perjudicado. Ay Eduardo que estoy desesperaíca con este calor, por tu culpa.
ResponderEliminar¡chivato,chivato,chivatooooo....!
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarPara vuestra información se ha aprobado una ampliación de la caza del conejo de emergencia por daños. Se ha publicado en el BOJA 143 y nos permite cazar desde el 5 de septiembre hasta el 8 de octubre y desde el 28 de noviembre hasta el 29 de abril previa solicitud.
ResponderEliminarEste es el enlace al Boja: http://www.juntadeandalucia.es/boja/boletines/2011/143/d/42.html
Pero cuidado con los abusos.
Son personas sin corazón los odio ,ahora pónganse en el lugar de los conejos díganme si les gustaría eso... no tienen alma
ResponderEliminarPD: Una niña de 12 años que tiene un lindo conejito que se quieren mutuamente
esos conejos son mas feo q la ostia menuda mierda
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