A petición de algunos amigos y para solucionar los problemas técnicos del blog, volvemos a poner la entrada sobre la perdíz con reclamo. Disculpen las molestias.
Llegó el momento de preparar las jaulas y nuevamente recordamos a los que ya no están con nosotros, con los que años tras años compartíamos esa sabiduría, no escrita, del mimo y preparación de nuestros reclamos.
Sobre principios de diciembre (algo tarde, según los entendidos) y próximos al puente de la Inmaculada nos dedicamos a preparar, con todo el cariño del mundo, nuestras jaulas. Si el perro es el mejor amigo del hombre e indispensable para nuestra actividad cinegética, el reclamo es como si fuese de “la familia”, ya que dedicamos mucho de nuestro tiempo a su cuido y mimo. Un buen pájaro es difícil de hacer y muy fácil de malograr, por eso son muchos los cuidados que les dispensamos a lo largo del año, pero ninguno comparable con el recorte y preparación de la jaula.
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Sacándolo del arenero |
Comenzamos la tarea siempre, con el lavado y desinfección de las jaulas y jauleros, agua enjabonada, algo de desinfectante (lejía) y un cepillado de las mismas. Después de secadas y limpiadas, recuerdo como mi padre las quemaba un poco, con una lamparilla de gas, finalizando con ello la desparasitación de huevos o larvas.
Sumo cuidado debemos tener al sacar el pájaro del arenero o terrero, hablándole, chasqueando los dedos y acercando las manos despacio, con mucho cuidado. Una vez cogidos comprobamos su estado de salud, parpamos su grosor, le abrimos las alas mirándole su parte posterior por si tiene piojillos u otros insectos, comprobamos el pico, la lengua por si tiene pepitilla y las patas con escamas y ácaros. Una vez analizado el estado general de nuestro reclamo, procedemos al recorte.
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Comprobando su estado |
Aunque algunos atan los pájaros por las patas y lo cuelgan a boca abajo, por realizar la tarea solos, este años me ha ayudado mi hijo Juan Ángel y como siempre le explico como cogerlo para no hacerles daño. Las patas se entrecruzan un poco y con los dedos corazón y anular, así como la base del pulgar, sujetamos las alas para evitar aletazos que pueden provocar la rotura de algún ala.
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Corte de ala (obsérvese las tres remeras) |
Una vez sujeto el reclamo le cortamos, con el ala abierta, las tres o cuatro primeras plumas en oblicuo (remeras) y posteriormente los ocho o diez siguientes, siempre dejándoles las más próximas al cuerpo intactas. Existen distintas versiones sobre el plumaje a dejar.
Yo creo que el recorte se debe producir para que no se “enganchen” las plumas en la jaula, por el limitado espacio de las mismas, teniendo en cuenta que los pájaros utilizan las alas como medio de defensa, por lo que no debemos mermar su aptitud ante las silvestres. Cuando una campera nos entra con las alas “corgando”, el reclamo también suele hacer la rueda dentro de la jaula, por lo que vería mermada sus facultades si se las cortamos en exceso.
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Plumas de cola |
Después le cortaremos la cola, separando con los dedos la parte superior e inferior de la misma, sólo cortaremos las denominadas timoneras, que también suelen afear al reclamo al rozarse con la jaula. Además el pájaro ganará en movimientos en el reducido espacio de la jaula. También debemos sacar o
recortar aquellas plumas que sobresalgan de la redondeada cola.
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Preparación |
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Corte de cola |
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Corte de pico |
El recorte del pico, debe producirse con cuidado, manteniendo siempre la denominada línea de pico de gorrión, por lo que después del recorte se procederá a afilar los laterales. Un mal corte puede producir daños de por vida en el reclamo, dejando picos largos y anchos, aplastados en su punta, o excesivamente cortos, perdiendo parte de su encanto. Tenemos que tener en cuenta que el pico es muy necesario para su alimentación y un buen pico es sinónimo de un pájaro gordo y bien alimentado.
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Repaso y afilamiento |
También debemos tener en el comedero piedras arenosas, que además de aportar minerales a su dieta, ellos mismos picotean para “arreglarse” el pico.
Para finalizar comprobamos las patas, suavizando las escamas con aceite o vaselina, evitando así los ácaros. Algunos cuquilleros lavan las patas con agua o introduciendo el pájaro en agua tibia, yo sólo lo hago cuando el reclamo está mal, lavándolo y mojándole bien las patas y plumas. De esta forma he salvado este año un perdigón de quinto celo. Recuerdo que esto lo hacía mi abuelo a las gallinas en el cortijo.
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Proceso finalizado |
Una vez terminado el recorte, se supervisa el estado general del pájaro, para manosearlo y refinarlo, y se introducen en la jaula, que se coloca al sol para que se tranquilice y cante sus primeras buchaillas y reclamos al familiarizarse con su nuevo aposento.
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Paso a la jaula |
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Soleándolos |
Sólo queda solearlos y espurrearlos con agua algunas tardes, cuidar su alimentación con un poco de alpiste, simientes, algo de verde, vitaminas, pienso de celo y cambiarle el agua casi diariamente. Algunas veces premiarlos con bellotas troceadas, huevo duro, garbanzos remojados, migas de pan e incluso
pimienta en grano machacada para acelerar su celo y esperar que abran la veda para que todos los cuidados realizados den sus frutos, el campo responda y pasemos felices jornadas de puesto, con dosis de paciencia y cariño y sino, el año que viene será otro año con más fortuna.
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Despues del baño, al sol |
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Etiquetado con nombre, año y tiros de otras temporadas |
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Jaulas preparadas para la temporada |